según informó clarin.com, Como si fuera un viaje por el tiempo, sus visitantes escuchan que en Argentina, alguna vez, se pelearon unitarios y federales y que Facundo Quiroga fue uno de los caudillos asesinados; que gracias al cientÃfico Leloir existe la salsa golf y que Eva Perón fue y es una figura popular, convertida en mito por el pueblo. Es que el Cementerio de la Recoleta, además de cumplir con su función especÃfica, ya es un museo histórico. Con más de 185 años, esta necrópolis fue la primera de la Ciudad y la única que cuenta con uno de los patrimonios arquitectónicos más invalorables de Buenos Aires. Por eso, es un imán para el turismo extranjero. Sin embargo, el 40 por ciento de sus 5.200 bóvedas se hallan en estado de abandono. Vidrios rotos, bóvedas abiertas, con escombros, grietas y muchas de ellas en peligro de derrumbe es la actual postal de un espacio que constituye una verdadera reliquia arquitectónica. Además de representar un templo de la arquitectura y la escultura, hay 160 sepulcros históricos y el valor de una bóveda es, según su ubicación y tipo de construcción, entre los 20 mil y los 300 mil dólares. “Los responsables de las bóvedas son los familiares y por esto muchas están abandonadas. La realidad es que son muy pocos los que las cuidan y el Gobierno de la Ciudad no es responsable de mantenerlos”, explicó a La Razón el jefe del Departamento de Obras de la Dirección General de Cementerios porteña, Antonio Costantino.
SOLO LAS APUNTALAN
Según resaltaron desde ese organismo, ellos sólo se hacen cargo de apuntalar las bóvedas que tienen grietas y pueden perjudicar a una lindera, además de intimar a los responsables -familiares o propietarios- para que se encarguen de hacer las reparaciones necesarias. “En este cementerio hay personas enterradas de la época de la colonia; si quiero reclamarle a un familiar, a quién llamo. Hay casos donde los parientes son inhallables, y actualmente no hay leyes que regulen qué hacer cuando se abandona un sepulcro”, destacó Costantino. Mientras tanto, el deterioro de este lugar crece. “Hay bóvedas que directamente están para ser demolidas, con revoques que están en muy malas condiciones y que ya no alcanza con una restauración”, agregó. Además de quienes visitan a sus muertos, en la Recoleta es común ver contingentes de franceses, italianos, ingleses y brasileros que recorren las tumbas más famosas, hacen cola para sacarse una foto en la bóveda de Evita y se maravillan con el mausoleo del Nobel de QuÃmica Luis Federico Leloir, a quien le atribuyen haber mezclado ketchup con mostaza en el Golf Club de Mar del Plata y logrado, asÃ, la famosa salsa golf. De martes a viernes, lo recorren unas 240 personas por dÃa y unas 1.000 entre sábados y domingos. “Con el auge del turismo también creció la venta de bóvedas, que siempre se da entre propietarios privados. En un mes se suelen vender entre dos y tres”, dijo Costantino.
PERSONAL Y SANITARIOS
Pese a esta supuesta “abundancia”, en este predio de casi 6 hectáreas ubicado en el barrio porteño más elegante y aristocrático, la falta de estructura es evidente. “El único personal operativo que tenemos, además del administrativo, es el que se encarga de las inhumaciones. Falta gente para limpiar las esculturas y para organizar el turismo, porque los actuales guÃas que tenemos sólo trabajan por el cariño que le tienen a este lugar y organizan las visitas por su propia voluntad”, dijo el funcionario, quien también resaltó que con la llegada de más visitantes, los sanitarios no alcanzan. n
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En Recoleta, 4 de cada 10 bóvedas presentan un estado lamentable Viernes, Diciembre 21st, 2007 a las 23:09
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