¿Quiénes se hospedan en hoteles boutique?

hotel boutiqueEl turista que se hospeda en un hotel boutique de Buenos Aires responde al siguiente perfil prototipo: es extranjero, de entre 25 y 45 años, y en teoría es cool porque se fija en aspectos como el diseño de las cosas, y no le importan más los huevos revueltos con panceta del desayuno como al viajero tradicional.

Esto no quiere decir que se derrita de emoción alabando sillas y objetos de arte, sino que, como dice Javier Figueroa, dueño del hotel Legado Mítico, “busca cierta familiaridad con el entorno porque quiere sentirse como en su propia casa”.

Lo más común es que estos viajeros realicen la búsqueda del hotel donde alojarse en Buenos Aires a través de internet. “Son los clásicos que miran reportes en guías virtuales como la tripadvisor.com; se fijan mucho en los comentarios de quienes se alojaron antes que ellos y sólo entonces deciden adónde ir”, explica Marcelo Kohen, propietario del Mine Hotel, sobre la calle Gorriti, donde pasar la noche cuesta entre 150 y 200 dólares.

Kohen insiste en el rasgo personalizado de estos pequeños establecimientos: “En un gran hotel, la gente del front desk cambia todo el tiempo; de los boutique se espera que los empleados conozcan el gusto de los huéspedes, que no los manden a ver un show de tango para turistas, sino que les pasen el dato de una buena milonga local”, afirma.

El Mine Hotel tiene otro rasgo que distingue a varios hoteles de diseño de Palermo: el restaurante propio con onda -también es el caso del Bobo Hotel y del Home Buenos Aires-, al que asisten comensales que no necesariamente están hospedados en el complejo. Ese es, también, el toque cool del asunto, porque, entre platos y tragos, los turistas se mezclan con algo del agite nocturno vernáculo.

En cada hotel boutique se dan casos curiosos y extravagantes. Por ejemplo, las habitaciones de Legado Mítico están decoradas con rostros de personajes de la historia argentina, desde Eva Perón hasta Carlos Gardel, Jorge Luis Borges y el Che Guevara, entre otros. Los precios aquí parten de los 190 a 250 dólares.

En el Mine Hotel, la música ambiental fue especialmente compuesta por el trovador rosarino Rubén Goldín y en el Esplendor Palermo todo el mobiliario, la decoración y los amenities corrieron por cuenta del Grupo Tramando, del consagrado diseñador de moda Martín Churba.

También está el caso del Vitrum Hotel, de la cadena NA Town & Country, que se inaugurará el mes que viene y cuya fachada es un enorme collage de vidrios de todos colores. “Cada objeto, desde las lámparas hasta el tapizado, fue realizado por un diseñador argentino”, comenta Luciana Salaün, gerente de Marketing y Comunicación de NA, al tiempo que el CEO de la empresa, Cees Houweling, anuncia para septiembre próximo la apertura de un nuevo boutique de 22 habitaciones que estará en las calles Jorge L. Borges y El Salvador.

Fuente: lanacion.com.ar

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